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ENOTURISMO, CUANDO VIAJAR CONSISTE EN IRSE A TOMAR VINOS

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EnoturismoMiniaturaEn el año 2004 descubrimos gracias a la película Entre copas el EnoTurismo, una especie de turismo rural de alta gama donde poder descubrir todo el proceso vital del vino; desde que se planta la cepa donde crece la uva hasta la resaca con la que amaneces al día siguiente.

No tardaron mucho las bodegas en habilitar magníficos alojamientos donde hospedar a los turistas que durante un fin de semana recorrerán las plantaciones, la fábrica, las barricas y por supuesto la cata.

Siempre me ha llamado mucho la atención el ritual de la cata del vino. Esa liturgia oficiada por un sacerdote vestido con un delantal negro y con un platillo colgando del pecho sujeto a una cadena, como como si de un rapero o un cantante de hip-hop se tratara, y que responde al nombre de sumiller.

Como buen ritual, la cata consta de varias fases y pasos.

Fase 1: La pre-cata.- El sumiller, tras retirar la parte superior del precinto, extrae el corcho y vierte el equivalente a un chupito de vino en una copa donde bien cabe el contenido de dos botellas. Parece extraño que se utilice una copa tan grande y que se vierta tan poca cantidad de vino, pero esta desproporción entre contenido y continente se explica a continuación.

Fase 2: La cata.

Paso 1 La vista: El sumiller inclina la copa a la altura del pecho y la observa detenidamente durante unos segundos. Después repite la operación en esta ocasión situando el preciado cáliz a la altura de la frente y lo hace girar suavemente como una maraca para despertar a los adormilados taninos.

Paso 2 El olfato: Después de la fase de observación, el sumiller dirige la copa hacia el rosto e introduce la nariz como si la copa fuera una mascarilla de oxigeno. Para poder dar cabida a cualquier nariz independientemente de su tamaño, es necesario que la copa sea de gran volumen.

Una vez situada la nariz dentro de la copa se ha de realizar una fuerte inhalación para apreciar los matices de los recién despertados taninos. Es importante que haya poca cantidad de vino, ya que una fuerte inhalación de una nariz contundente puede hacer que la degustación se haga por el orificio nasal y no por el conducto bucal.

Paso 3 El gusto: Se introduce un poco de vino en la boca, se hace un rápido enjuague y se traga lentamente mientras se va reteniendo en el paladar la esencia de los famosos taninos.

Fase 3. El análisis de la cata.- Es el momento de poner nota al vino. Para escribir este artículo he asistido a varias catas en Youtube y he observado que muchos vinos presentan unas características cuanto menos llamativas. Me llamó la atención que en el mundo de las catas la palabra “tragar” es demasiado ordinaria, por lo que crearon un término mucho más poético que responde al nombre de paso de boca. Descubrí que un vino puede ser sedoso, tener tonos a barrica e incluso que pueden ser amables. Pero la cualidad que compartían todos los vinos de las catas a las que asistí es que tienen sabor afrutado. 

He de reconocer que mi trato con la enología hasta no hace mucho tiempo consistía en mezclar vino barato con Coca-cola. Pero sin ser un experto en la materia, dudo mucho que un producto hecho con uvas, al final del proceso de elaboración, acabe teniendo sabor a morcilla de Burgos. Es como catar una tortilla y decir que tiene sabor a huevo.

Quiero terminar este artículo haciendo un homenaje a todos los profesionales que participan en la elaboración del vino y que convierten este producto en una actividad que genera riqueza y patrimonio a los países productores. Ya he participado en catas reales, no sólo virtuales, y he de reconocer que la enología es un enorme campo de conocimiento que me sobrepasa, por lo que admiro el trabajo de quien desarrolla este conocimiento. Lamentablemente mi paladar a sido sometido durante muchos años a enormes tragos de  vinos ásperos, con tonos a tetra-brick, bastante antipáticos y alguno incluso con sabor a morcilla de Burgos. 

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